Y das demasiado, y al final para qué, para darlo todo por perdido. Porque a veces, por no decir muchas veces esperas demasiado de personas que no merecen ni la pena, y en esos momentos no merece la pena ni prestar atención a tu sentido común y debes actuar diciendo adiós a todo lo que te aferraba a esa persona, decirle adiós a todo lo que le diste, porque ya no volverá, y si te apresuras, quizás deberías decirle adiós a la persona triste y tonta que eres y que hizo que confiaras en él...

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